Aunque tenia la idea de que el programa que trabajo en desarrollo personal tenía la virtud de mover sentimientos y poner a mis alumnos a pensar en sus vidas, en el pasado fin de semana en la ciudad de Trinidad viví la experiencia más emotiva que he tenido hasta hoy. Tuvimos en el grupo de trabajo expresiones de reflexión y sentimientos que llevaron al grupo a conmoverse profundamente.
Teniendo como parámetro básico del trabajo una revisión detallada de la realidad actual de cada participante, vi en ellos la capacidad de enfrentar sus más profundos temores, sentimiento y reflexiones sobre sus vidas, pero adicionalmente la oportunidad de exteriorizar, para algunos, sus más profundos sentimientos, acompañados de lagrimas.
Tal ves para quienes lean este blog puede no significar mucho este evento, pero para quienes tuvimos la oportunidad de estar presentes, fue algo verdaderamente maravillosos ver como algunas de las personas que estaban en el trabajo se vieron exteriorizando sus sentimientos frente a un grupo de personas, tecnicamente desconocidos. Una catarsis de sentimientos, que en mis once años de trabajo en este tema nunca había visto.
Adicionalmente tuve la oportunidad de recibir algo similar en forma más reservada, por parte de otras personas; expresando sus más profundos sentimientos, compartiéndolos con migo, lo que me demostró que ha valido la pena estar en ese momento específico de sus vidas y que esta recompensa que he recibido de forma personal, me llena de alegría y esperanza, ya que he logrado tocar su corazón y su alma.
Se que nos seguiremos viendo y que tendremos la oportunidad de más momentos mágicos en la vida.
Gracias a quienes estuvieron en este mágico momento de mi vida, porque me dieron una grandiosa experiencia que llevo en mi corazón y en mi memoria en un lugar muy especial.
Que fin de semana.

La consultoria se parece a los buenos vinos.
ResponderEliminarAl principio se sienten un poco fuertes y a veces hasta ácidos, pero el maravilloso paso del tiempo, con la conservación adecuada, los convierten en los maravillosos reservados selectos a pocos paladares. Este parangon para decirle que el paso del tiempo ,la experiencia y el detalle logran hechos como el que nos comparte en este momento.
Muchoa ánimos y ojalá estas experiencia, así como muchas más ayuden a decorar ese libro que algún día saldrá del cascaron para contarnos a los demás como ser mejores personas y reivindicar el oficio que en el fondo es lo que vale la pena
Con un abrazo,
Juan Pablo Betancourt